5 razones por las que tus precios deben ser altos

Seguramente muchas veces tuviste la duda sobre el precio al que debés vender tus productos o servicios. Te preguntas ¿estarán muy altos como para que no se vendan? Entonces ante la duda, los bajas. En este post, te cuento porqué no lo tenés que hacer.

 

Seguramente ya estás dudando de lo que escribí en esta oportunidad. Puede hasta parecerte una idea demasiada osada para llevarla a cabo en tu negocio.  Pero recordá que tenemos la tendencia a ir a lo seguro y conservador.

Te propongo que no decidas si hacerlo o no hasta que llegues al final de post. ¿Trato hecho?

Razones para que tus precios sean elevados

 

1 – Precio y calidad van de la mano. Y hasta me animo a decirte que es algo inconsciente. Es una evaluación que hacemos permanentemente, siempre comparamos el producto o servicio que estamos evaluando con otros que ya conocemos. Y ahí decidimos, donde los extremos son: “es muy caro por lo que es”, “es tan barato que dudo de la calidad”. Ante estos extremos mejor estar en lo caro y convencer a los clientes que en realidad no es tan caro. Es muchísimo más difícil convencer a alguien de la calidad cuando ya esa idea cruzó por su mente.

 

2 – Tu trabajo vale. ¿Cuántas veces te pidieron que hicieras algo gratis o te dijeron que cobrabas mucho si total lo haces vos? Ignorá este tipo de comentarios y convencete que tu horas de trabajo tienen un precio, y no tiene por qué ser bajo. Si querés leer más lo que pienso sobre este tema, no te pierdas Cuando te dicen que no vales nada.

 

3 – Quizás no tuviste en cuenta todos tus costos. Muchas veces es muy complejo llegar a desmenuzar todos los costos que están implícitos en tu emprendimiento. Sobretodo si trabajas desde tu casa. ¿Cuánto de los gastos que son de tu vida pueden ser también de tu emprendimiento? Complicado, no? Entonces ante la duda, siempre es mejor dejar un margen de ganancia destinado a estos desvíos que pueden no ser tan visibles.

 

4 – Podés empezar a vender como mayorista. Muchos negocios necesitan aumentar el volumen de venta para crecer. Si tenés precios minoristas bajos, ¿cómo vas a hacer para lograr bajar más los precios para la venta mayorista? Es imposible. La venta mayorista también debe asegurarte una ganancia acorde al esfuerzo que le dedicas a tus productos.

5 – Que vos no puedas pagar tus productos no significa que nadie pueda. Y estoy siendo muy drástica para que tomes conciencia de lo que significa. Muchas veces se comete el error de ponerse en el lugar del cliente como si fuera uno mismo. Y aunque seguramente tu cliente tenga muchas coincidencias con vos, no necesariamente tienen que ser clientes que no tengan un buen poder adquisitivo y que estén dispuestos a pagar más por tus productos. Te sugiero que leas Tu cliente no es tu clon donde me explayo un poco más sobre este concepto.

 

Si tenés más tiempo para leer, puedo seguir con la lista, pero no me gustaría aburrirte.

Lo importante es que evúales cómo estan tus precios, si están acorde a los precios del mercado, y hagas los ajustes necesarios para que tu emprendimiento crezca en facturación mañana mismo!

Si no sabés por donde empezar, puedo ofrecerte el nuevo ebook Guía de precios correctos.

Y si tenés ganas, dejame en los comentarios un item que agregarías a la lista.

 

3 maneras de diferenciarte de la competencia

¿Cómo diferenciar tu negocio de la competencia?

Seguramente te preguntaste más de una vez cómo diferenciar tu negocio de la competencia. Te cuento las maneras para que encuentres tu propia diferenciación.

Una de las mayores preocupaciones que todos tenemos cuando comenzamos un emprendimiento es no pasar desapercibidos.

No importa el rubro de tu producto o servicio, seguramente tengas competencia y bastante.

Entonces es cuando necesitás encontrar algo que no sea igual al resto. Y cuando lo encuentres, comunicarlo de la mejor manera.

¿Cómo podés diferenciarte?

1. Por el precio

Quizás una de las formas más tentadora pero más compleja a la vez.

Tentadora porque es la variable del marketing mix que pareciera que fuera la más rápida de accionar. Pero saber hacer un buen posicionamiento de precios puede llevarte algún tiempo. Debés conocer la percepción de tu cliente ideal y los precios de la competencia.

Así y todo, si tu elección es diferenciarte en precios, tenés dos opciones: o el más barato o el más caro del rubro. 

Las dos estrategias son correctas, siempre y cuando estén de la mano de tu estrategia global.  Por ejemplo, si vendés lámparas de diseño exclusivo, difícilmente sean las más baratas del sector, seguramente el precio acompaña “lo exclusivo”. Tus clientes deberán ser también personas con cierto poder adquisitivo.

Si elegís ser el más barato, no significa que resignes calidad del producto o servicio. Es porque logras bajar tus costos y puedes ofrecer precios más baratos manteniendo el margen de ganancia.

2. Por el valor

Y acá tengo que hacer una aclaración. Porque lo que estamos buscando con este post, es encontrar el valor diferencial de tu emprendimiento.

A lo que me refiero en este punto es al valor de tu producto o servicio. Si tenés un producto que tiene cualidades mucho mejores que la del resto del segmento, ese es la variable que te hará diferente. Y de esa variable es de la que tenés que agarrarte para sobresalir.

Podés posicionarte como el mejor de la categoría por ejemplo. Seguramente ahora te vengan a la mente productos y servicios que se posicionan así. Incluso las personas tienen este posicionamiento: ¿el mejor jugador de fútbol te suena?

Si es tu caso que tenés lo mejor, no dudes que esta es tu variable de diferenciación.

Solo un consejo, sé sincero con vos mismo para determinar esto. Analiza la competencia y reconoce si no es eres el mejor. Te harás un favor a vos y a tu emprendimiento.

3. Por el servicio

Te hablo del servicio adicional que brindás a tus clientes y consumidores. Y es tan válido como las dos anteriores que te conté.

Una buena atención al cliente es fundamental en todos los negocios. Pero podés destacarte especialmente en este aspecto brindando un servicio que el resto de tus competidores no lo haga.

¡Pueden ser muchas cosas! Desde los canales de atención a las dudas: teléfono, mail, web, whatsapp, etc hasta las formas de envío si es que vendes productos. Tu emprendimiento puede caracterizarse por ejemplo por envío dentro de las 48 hs o sin cargo.

Eso sí, lo que ofrezcas debe estar dentro del precio de tu producto o servicio, no cobrar adicionalmente por ello.

Y lo más importante, cumplirlo siempre.

Cualquier diferenciación que elijas, lo verdaderamente importante es que tus clientes se enteren.

De nada sirve que la diferenciación quede solo en tu mente o anotada en tu cuaderno de ideas.  Tenés que comunicarla, hacer que tus clientes actuales y los potenciales tenga en concepto en claro.

Eso hará que al momento de elegir, tu emprendimiento esté primero en sus mentes.

Si todavía no se te ocurre cual puede ser tu diferencial, te tengo una idea: pregunta a tus clientes.

Estoy segura que te sorprenderás con las respuestas.

Y como hay que predicar con el ejemplo, te invito a que contestes una pequeña encuesta que estoy haciendo en mi comunidad.  De paso, puedes tomarla de inspiración para hacer la tuya!

estrategia de precios, como poner los precios

 

¿Cuál es la propuesta de valor de tus productos?

Para que tu estrategia de precios sea robusta, es indispensable que el valor de tus productos cumplan las expectativas de tus clientes.

En esta era de internet, ya no buscamos las palabras en el diccionario de la biblioteca. Lo primero que hacemos es abrir Google y tipear la palabra.

Hice esto y lo primero que encontré fue la definición de valor como la cualidad o conjunto de cualidades por las que una persona o cosa es apreciada o bien considerada.

Está claro que cuando pensamos en el valor de algún objeto o de un servicio que recibimos, estamos haciendo una evaluación de muchos aspectos. Puedo asegurarte que no somos del todo conscientes de que lo hacemos.

Te propongo un ejercicio

Pensá que vas caminando y parás a mirar un objeto que te llamó la atención en una vidriera.

Ya tenés la primera cualidad, ese producto seguramente tiene un color o una forma que hizo que te detuvieras. La cualidad del aspecto físico fue lo primero que te atrajo.

Parás y evalúas en mayor detalle:

¿Te gustan las terminaciones que tiene?

¿Buscás si hay otros modelos exhibidos?

Si es una prenda de vestir seguramente pensás: ¿Te la pondrías?

¿La usarías siempre o solo alguna vez?

¿Le gustaría a tu pareja o familia?

Si es un artículo para el hogar quizás pensés ¿dónde lo pondré?

¿Entrará en el mueble?

¿Me cansaré pronto de verlo o me encantará tenerlo para toda la vida?

Es muy probable que hagas muchas más evaluaciones mientras te quedás contemplando.

Luego seguramente buscás el cartelito con el precio.
Ahora bien, ya tenés un montón de aspectos que evaluaste y ves un número. Y es aquí cuando aparecen muchas reacciones distintas.

Te puede parecer que es el precio acorde a lo que esperabas, o puedes horrorizarte porque lo creas muy elevado o incluso puedes considerarlo demasiado bajo.

Cada una de estas reacciones son personales y el valor del objeto en cuestión está asociado directamente a la experiencia de cada persona.

Si en este ejercicio fuiste la que ve una prenda que considera que solo usaría para alguna fiesta y generalmente al año vas solo a dos fiestas, quizás consideres que el precio es elevado para algo que usarás una vez y no sabés si la siguiente va a seguir estando de moda.

Por el contrario, si consideraste que es algo que usarías todos los días, quizás el precio te resulte acorde.

Mismo objeto, dos experiencias diferentes.

El valor de tus productos

El valor de lo que ofreces está dado por la evaluación de tu cliente, donde vuelca su expectativa según su experiencia.

Como recién lo experimentaste, las expectativas de tus clientes cumplen un rol fundamental. Si ahora tenés cara de ¿cómo sé lo que mis clientes valoran?, vuelvo a decirte lo que te dije acá: preguntando.

Pero además de eso, tenés que definir qué tipo de cliente querés tener. ¿Un cliente que valora qué cosas? No importa si es el actual o no.

Es el cliente que a vos más te gustaría que te compre y en función de eso también definir los precios de tus productos. 

Por ejemplo, vendés artículos electrónicos. Definis que tu cliente es una persona que es vanguardista y le gusta el mundo tecnológico y está atento a las últimas tendencias.

¿Qué tipo de precio creés que espera de tus productos electrónicos?

Un precio por debajo de la media del mercado podría hacerle pensar que quizás no son originales los productos.

Un precio alto probablemente es lo que espere, cumpliendo su expectativa de que es un buen producto.

El valor percibido pasa ser crucial al momento de armar tu estrategia de precios. 

Tomate un tiempo en tu día para analizar si los precios de tus productos están acordes a las expectativas de tus clientes potenciales. Vale la pena el análisis.