¿Sos un emprendedor exitoso?

Mucho se habla sobre el éxito de tu emprendimiento, los pasos para lograrlo y todo lo que tenés que tener en cuenta. Hoy te cuento mi perspectiva de un tema tan debatido en muchos grupos de emprendedores.

 

Cuando empezás a charlar con emprendedores, muchos son los temas que se charlan, muchas las preocupaciones por el negocio que se está llevando a cabo, pero pareciera que hay un tema que preocupa a todos por igual: el éxito.

Si vas a buscar sobre el tema por internet, ufff… olvidate! Hay miles de blogs que te dicen los pasos para ser exitoso, las características personales que tenés que tener para ser un emprendedor exitoso y sobretodo, lo que no tenés que hacer si querés que tu emprendimiento viva más de los 3 años que según la estadística fatídica, duran el 90% de los emprendimientos.

¿Y qué pasa cuando lees tanto de eso?

  • Culpa por todo lo que no haces
  • Frustración por creer que no podés
  • Enojo porque crees que te faltan conocimientos
  • Tristeza por realmente creer que tu emprendimiento va a tener una muerte anunciada

Sinceramente, yo elijo desechar toda búsqueda que San Google pueda devolverme sobre el tema. Porque me frusto y porque me indigna.

Me indigna, porque estamos muy mal acostumbrados a decirle al otro lo que le falta, lo que hace mal y lo que no tiene. Pero, ¿cuántas veces le decimos al otro lo bien que está haciendo? ¿Felicitarlo por animarse a emprender? ¿Alentarlo a que siga adelante aprendiendo de los errores (que cometemos todos)?

 

Personalmente creo que el éxito el la suma de pequeños logros. No es algo que está allá adelante como la zanahoria que nunca se alcanza.

El éxito no tiene que ver con el dinero, ni el tamaño de tu negocio.

El éxito no es la cantidad de seguidores que tenés, los suscriptores que sumaste a tu lista de mail, ni los “me gusta” que lograste en una publicación.

Si buscamos la definición de éxito, encontraremos que es el resultado feliz y satisfactorio de algo.

¿Leíste bien? Dice FELIZ.

Sos un emprendedor exitoso:

  • Si estás motivado a seguir con lo que te proponés
  • Si te ponés contento por cada persona que te pregunta algo sobre tus productos o servicios
  • Si festejas tu primer venta como si fuera EL evento del año.
  • Y si seguís festejando por igual la segunda, la tercerta y todas.
  • Si te levantas contento sabiendo que vas a trabajar de lo que amas hacer.
  • Si te divertís con lo que haces, en los lugares que compartis con otros emprendedores.
  • Si ante los problemas buscas la solución en lugar de los culpables.

Si todo esto te pasa a vos, dejá buscar fórmulas mágicas en internet y sentite satisfecho.

¡Sos un emprendedor exitoso!

Los mejores objetivos para tu negocio

Para que tu emprendimiento llegue a donde vos querés, tiene que tener objetivos claros.

Imagino que leíste o escuchaste esto en muchas veces. Es algo que podés aprender de memoria y repetirlo tipo mantra tibetano, verdad?

El quid de la cuestión es aprender a plantear un buen objetivo. Algo realista que no ponga en juego tu frustración.

Para eso hoy te cuento lo que tenés que tener en cuenta al momento de pensar en los objetivos de tu negocio.  Y atenti, te sirve para cualquier objetivo que te plantees en tu vida.

 

La ambición

Un objetivo claramente tiene que ser motivante. Lo suficiente para que te den ganas de alcanzarlo. Qué te permita disfrutar del proceso.  Y cuando digo disfrutar, es no enloquecerte con cumplirlo a cualquier precio.

Si tu objetivo es extremadamente ambicioso pueden pasar dos cosas:

  • Arrancas allá arriba, pero a medida que pasa el tiempo te vas dando cuenta que quizás se te fue un poco la mano con lo que definiste y terminas abandonándolo. Con la consecuente frustración saludándote frente a tus narices.
  • O sos tan perseverante y tenaz que por más que te das cuenta que es un objetivo inalcanzable seguís para adelante, como caballo de calesita, sin detenerte un minuto hasta que caes agotado y rendido.

No te recomiendo ninguna de las dos experiencias. Aunque ya sabemos que el ser humano aprende sufriendo.

TIP #1: definí un objetivo que sea alcanzable.  

 

La especificidad

Supongamos que ya definiste que tu objetivo es lo suficientemente ambicioso como para motivarte. Ahora es necesario que sea lo más específico posible.

No es lo mismo proponer de objetivo adelgazar (y si, las mujeres pensamos en esos objetivos..) que decir, voy a adelgazar mejoraron las comidas y haciendo ejercicio.

Cuando especificás, acotás el rango de acción.

¿Para que te sirve?

Para centrarte, no irte por las ramas y perderte en el laberinto de los objetivos.

TIP #2: tu objetivo tiene que ser específico

La mensura

Ya acotaste lo más que pudiste tu objetivo. Ahora bien, ¿cómo sabrás cuándo fue cumplido?

Es necesario definir un indicador para medirlo.

En la jerga marketinera son muy conocidos los Indicadores Claves de Éxito.  Éstos te van mostrando como vas gestionando tu negocio en las principales variables que seleccionaste para monitorear.

Los indicadores permiten el análisis de los objetivos planteados.

Por lo tanto, tu objetivo tiene que tener su indicador correspondiente para que puedas saber lo más “matemático” posible que está es cumplido o no.

En mi ejemplo del objetivo adelgazar, el indicador es la cantidad de kilos bajados.

TIP #3: tu objetivo tiene que ser medible.

 

El tiempo

Tu objetivo no puede durar toda la vida. Como tiene un comienzo, debe tener un final. Nada de prenderse al objetivo cual koala. Tiene que terminar para que pueda ser medido.

Cuando definas el tiempo que transcurrirá para que tu objetivo sea evaluado, tenés que tener en cuenta lo mismo que vimos anteriormente: la ambición.

El tiempo no tiene que ser ni muy largo, ni muy corto.

En mi objetivo de adelgazar, podría hacerlo en 5 meses, o en sólo 1. ¿Sabés cuál es la diferencia que lo hace más o menos creíble? La medida! 4 kilos en 5 meses es aceptable, pero en un mes?

TIP #4: definí el tiempo de duración de tu objetivo

 

Como verás, no es difícil definir los objetivos de tu negocio. Sólo es necesario que te guíes por estas pautas, para que de esta manera puedas lograr lo que querés.

Ni en los negocios, ni en ningún otro aspecto de la vida es recomendable ponerse objetivos inalcanzables.

No tenés necesidad de demostrarle nada a nadie, simplemente disfrutar de lo que hacés.