Cuando los cambios llegan sin previo aviso

Hoy quiero contarte una parte de mi historia. Quizás no sea LA historia, pero soy una convencida de que el compartir siempre suma. Así que tomate unos minutos y disfrutá de la lectura.

Hoy tengo 42 años. A los 18, si había algo que me impulsaba, era la idea de  independencia. Quería mi dinero, mi trabajo y por eso, al mes de terminar el colegio empecé a trabajar en relación de dependencia.

Ese fue el principio de unos casi 25 años de trabajar en diferentes empresas, hasta justamente hace un año atrás. Estos días, hace un año fue un momento de cambio que realmente pensé que iban a pasar muchos años más para que llegue: el fin del trabajo en empresas por lo menos desde ese lugar. Llevaba 14 años trabajando en la misma empresa y claramente algo iba a cambiar rotundamente.

Recuerdo la cara compungida del director diciéndome que mi puesto no existía más, cara de catástrofe mundial mas o menos.  Y a ver, relajemos. Sólo era un trabajo. En esos 14 años habían pasado cosas grosas tanto en mi vida como en las de mi compañeros. Hablamos de todo: casamientos, separaciones, nacimientos, pérdidas de bebés, muertes de abuelos, padres, amigos e hijos tristemente. La vida misma, en una palabra y un cambio de trabajo claramente no era ni cerca algo grave.

Luego pensé en que sin ese empujón, nunca me hubiera animado a tomar la decisión. Porque lo que vino fue bueno, muy bueno.

Eso no significa que sea fácil, o menos complejo. Creo que hay cosas que tienen tanto que ver con uno, que no importa si trabajas en una empresa multinacional, en una pyme o solo, que siempre te van a acompañar.

En este año puedo contarte los pro y los contra del trabajo independiente.

Si empezamos con los pro, ¿qué es lo que piesan todos? Hacés lo que querés cuando querés! Y si, ese es un gran pro. Pero cómo el yin y el yang todo tiene su oponente, que te lo cuento en los contra.

Este año disfruté de desayunar, almorzar y merendar con amigos que también trabajan en forma independiente. Y fue un ooohhh, hay un mundo que yo desconocía.

También conocí mucha gente nueva, porque empecé a moverme por otros entornos y eso te lleva a tener que sociabilizar si o si.

Dormí muchas siestas debo confezar. Miré mucho a Rial. Me acostumbré que a las 8 AM es una buena hora para despertarse.

Y lo más importante, descubrí que tenía un montón de conocimiento incorporado, y que llegaba el momento de hacerlo útil para compartirlo con vos.

Y dirás, pero que maravilla! Así da gusto! Pero no todo es color de rosas. Porque ahora vienen los contra.

Y mi primer contra es afectivo. Extraño horrores a mis amigos de la oficina. Creo que lo saben. Extraño las charlas, los chistes y lo cotidiano del compartir un momento. Es difícil al principio, porque sentís que hay un entorno que ya no está.

El segundo gran contra es la organización del tiempo. Uffff, complejo, muy complejo para mi estructura mental. Cómo organizarte con las cosas de la casa, el trabajo, tus momentos de relax? Todavía no logro deducirlo. Porque antes era fácil: llegar a la oficina, café, leer mails, trabajar. Eran las 13 hs, salir a comer eligiendo de un menú, volver, cafe, trabajar, irme. Ahora la cantidad de veces que me encuentran las dos de la tarde y todavía no sé que hay para comer !! Y alguien obviamente lo tiene que hacer, mozo no tenemos en casa, ni chef.

Y poner un lavarropas, mientras contestas un mail, y surge un tema urgente por whatsapp y tenes otro mensaje de un amigo pidiéndote ayuda que obvio no vas a negar y se hicieron las siete de la tarde y no llego a mi clase de flamenco! Y me agoté de pensarlo.

Organizarse es crucial, porque la improvisación es un tentación enorme, que me encanta pero después tiene sus consecuencias.

Otra contra, se acabaron los sábados y domingos como días de descanso. Ahora trabajo más esos días que el resto…o no… o cuándo fue el último día que no trabaje? No existe. Todos los días se trabaja, porque no se corta, porque como te tenés que ocupar vos de todo, no se para. Y eso me costó 3 gripes en un solo año… osea, el cuerpo te avisa cuando ya te pasaste de rosca.

Pero más allá de los pro y los contra, que podrás darle más votos a favor uno que otro según dónde trabajes, hay algo que es para mi fue toda una revelación: se puede.

Se puede cambiar, se puede dejar de trabajar en una gran empresa para dedicarte a lo tuyo. Y querés saber más? Se puede dejar de trabajar en lo tuyo para pasar a trabajar en un gran empresa.

¿Quién dice qué es mejor o qué es peor? …. no debería decirlo nadie. Cada uno tiene su propia experiencia y cada uno tiene el derecho a hacer el camino que quiera.

Si estás pensando en cambiar, hacelo. No importa de donde a donde. Sólo se que los cambios pueden dar miedo, hacerte pasar mucho estres, pero en definitiva es la mejor manera de crecer y experimentar.

Porque… ¿no es muy chata e insulsa la vida si estamos siempre en el mismo lugar?

Hacelo, y recordá siempre que en el momento que decidiste hacerlo, fue tu mejor opción.

 

 

 

 

¿Sos un emprendedor exitoso?

Mucho se habla sobre el éxito de tu emprendimiento, los pasos para lograrlo y todo lo que tenés que tener en cuenta. Hoy te cuento mi perspectiva de un tema tan debatido en muchos grupos de emprendedores.

 

Cuando empezás a charlar con emprendedores, muchos son los temas que se charlan, muchas las preocupaciones por el negocio que se está llevando a cabo, pero pareciera que hay un tema que preocupa a todos por igual: el éxito.

Si vas a buscar sobre el tema por internet, ufff… olvidate! Hay miles de blogs que te dicen los pasos para ser exitoso, las características personales que tenés que tener para ser un emprendedor exitoso y sobretodo, lo que no tenés que hacer si querés que tu emprendimiento viva más de los 3 años que según la estadística fatídica, duran el 90% de los emprendimientos.

¿Y qué pasa cuando lees tanto de eso?

  • Culpa por todo lo que no haces
  • Frustración por creer que no podés
  • Enojo porque crees que te faltan conocimientos
  • Tristeza por realmente creer que tu emprendimiento va a tener una muerte anunciada

Sinceramente, yo elijo desechar toda búsqueda que San Google pueda devolverme sobre el tema. Porque me frusto y porque me indigna.

Me indigna, porque estamos muy mal acostumbrados a decirle al otro lo que le falta, lo que hace mal y lo que no tiene. Pero, ¿cuántas veces le decimos al otro lo bien que está haciendo? ¿Felicitarlo por animarse a emprender? ¿Alentarlo a que siga adelante aprendiendo de los errores (que cometemos todos)?

 

Personalmente creo que el éxito el la suma de pequeños logros. No es algo que está allá adelante como la zanahoria que nunca se alcanza.

El éxito no tiene que ver con el dinero, ni el tamaño de tu negocio.

El éxito no es la cantidad de seguidores que tenés, los suscriptores que sumaste a tu lista de mail, ni los “me gusta” que lograste en una publicación.

Si buscamos la definición de éxito, encontraremos que es el resultado feliz y satisfactorio de algo.

¿Leíste bien? Dice FELIZ.

Sos un emprendedor exitoso:

  • Si estás motivado a seguir con lo que te proponés
  • Si te ponés contento por cada persona que te pregunta algo sobre tus productos o servicios
  • Si festejas tu primer venta como si fuera EL evento del año.
  • Y si seguís festejando por igual la segunda, la tercerta y todas.
  • Si te levantas contento sabiendo que vas a trabajar de lo que amas hacer.
  • Si te divertís con lo que haces, en los lugares que compartis con otros emprendedores.
  • Si ante los problemas buscas la solución en lugar de los culpables.

Si todo esto te pasa a vos, dejá buscar fórmulas mágicas en internet y sentite satisfecho.

¡Sos un emprendedor exitoso!

¡No emprendas!

Lo que no te contaron al momento de emprender un negocio.

Tenés ganas de por fin empezar tu propio proyecto. Ya pensaste mucho cómo sería, qué harías, el éxito que tendrías y como tu vida cambiaría de un día para el otro.

Eso, lo imaginamos y soñamos todos. Y es un buen incentivo. Ya que seguramente si el empuje del entusiasmo muchos emprendimientos no verían la luz.

Un día te levantás y tomás la decisión,  como hice yo, como hicieron muchos y como seguirán haciendo otros tantos.

Lo que no sabías hasta el momento en que comenzás a armar tu negocio, es que la frustración está a un paso y los obstáculos son parte del camino.

Te sigue como la sombra y ante el primer traspié te dice holaaa!

A mi me pasó y por eso estoy escribiendo este post. Para contarte lo que viví y que si te pasa, recuerdes que es parte de proceso.

 

La confusión te acompaña desde el momento uno.

Es así.

Estás tan, pero tan entusiasmado con tu nuevo proyecto que no sabés por donde empezar. Entonces hacés lo que estamos acostumbrados a hacer en los tiempos de internet: googlear.

A los 10 minutos ya no te parece tan buena idea, porque de golpe encontraste muchísimas herramientas para usar, muchísimos grupos de facebook para participar y otros cuantos webinars para mirar.

¿Sabías que cuanto mayor cantidad de opciones es más compleja la toma de decisiones? 

A mi me pasó.

Comencé a sentir que tenía que aprender más antes de comenzar este emprendimiento. Descubrí que no sabía de muchísimos temas, entonces asumí que tenía que seguir investigando y aprendiendo.

Hasta que un día tomé la decisión de no buscar más, y empezar con lo que ya tenía aprendido.

TIP #1: Confía en tu capacidad y en lo que llevas aprendido en tus años de experiencia. Siempre habrá cosas nuevas para aprender, pero no desvalorices tu conocimiento adquirido.

 

No sabés cómo llegar a tus clientes

Ok, ya decidiste que vas a dejar de investigar y armas tu proyecto. Ya sea un negocio online u offline, tenés todo listo.

¿Y los clientes como saben que existís?

Vuelta a la primera casilla y te tienta el Sr. Google para buscar opciones… y otra vez: miles de estrategias de comunicación, redes sociales y SEO, no sea cosa que una palabra mal puesta y los buscadores no te encuentren.

Abrís cuentas en todas las redes sociales, rápido, no sea cosa que alguien ya haya usado tu nombre del emprendimiento (porque te olvidaste de fijarte esto antes y ya tenés todo armado).

La frustración vuelve al ataque, porque sabe que en cualquier momento clauducás.

Olvidate, no le vas a dar el gusto.

TIP #2: Elegí pocas redes sociales, las que más utilicés para empezar por algo conocido. La publicidad la podes hacer de muchas maneras. No olvides que todavía se usan los folletos y la recomendación boca en boca. 

 

Al emprender es importante la confianza en uno mismo y el permitirse equivocarse.

¿Querés saber cómo afrontar los obstáculos y manejar la frustración?

No lo hagas solo. 

Y con esto no me refiero a que busques un socio para tu emprendimiento. Lo que te sugiero es que compartas tu experiencia con otros emprendedores.

Participá en foros de discusión y grupos de Facebook.

Buscá desayunos de trabajo y reuniones de networking.

Inscribite en cursos para conocer otros emprendedores.

Vas a descubrir que lo que te sucede a vos, le sucede a muchos. Que es parte del proceso de emprender y que los obstáculos se sortean.

Nutrite de la experiencias de otros y compartí tu experiencia. 

 

 

La forma más fácil de conocer a tus clientes

 

Una vez en un ejercicio de trabajo en equipo, me pararon frente al profesor que sostenía un libro en sus manos. Yo solo veía la tapa que era azul. Un compañero se paró en frente mío y solo veía la contratapa del libro que era de color blanca.

Entonces el profesor nos preguntó “¿De qué color es el libro?”.

Para mí era azul y para mi compañero era blanco. Y podíamos discutirlo a muerte.

Este ejercicio nos hizo aprender que la realidad está sujeta a la percepción del que observa.

Con esto en mente, muchas veces lo que creemos que ofrecemos no es lo que creen los clientes. Así de simple y así de duro.

Tu trabajo entonces está en lograr que esta brecha de lo que vos crees que vendes y lo que el cliente cree que está comprando sea lo más corta posible, siendo el mayor de los mayores objetivos que desaparezca.

Pero como no quiero frustrarte con objetivos difíciles o casi imposibles de alcanzar, empecemos por lo más simple (o no tanto):

Conocer a tu cliente. ¿Cómo?

¡Preguntando!

Te dejo un par de temas que podés hoy mismo comenzar a indagar.

  • Cuando las personas te contacten, no dudes en preguntarles cómo fue que te conocieron. ¿Alguien les contó sobre vos? ¿Te googlearon o te encontraron en las redes sociales? Así podrás empezar a tener una idea de cuál es el camino para que más personas llegue a vos.
  • Si deciden comprar tu objeto o servicio, no dudes en preguntarles qué fue lo que los hizo decidir la compra. De esta manera tendrás una mejor percepción sobre lo que tus clientes más valoran.
  • Si eligen no comprar, también pregunta las razones. Escuchar aspectos negativos por parte de los clientes no es lo más agradable. Pero es fundamental para corregir errores y puedo asegurarte que será muy bien valorada tu intención, ya que habla de tu compromiso con ellos.
  • Por último, si preguntas a tus amigos y personas conocidas acordate que van a tener la mayor voluntad para ayudarte, pero a veces por esta misma razón pueden no ser muy objetivos en su opinión. En lugar de preguntarle sobre ti y tu negocio, pregúntales sobre cómo fue su última experiencia de compra.

Interactuar con tus clientes, demostrando interés en sus comentarios y opiniones hará surgir un vínculo  que vale oro en el mundo del marketing: fidelidad con tu negocio, que se traduce en mayores ventas futuras. 

Es simple y está al alcance de todos nosotros. Comenza a probar esto hoy y no olvides ir registrando las respuestas con algún método para que en el futuro puedas tener una estadística.

Y para empezar yo misma con el ejercicio, te pregunto: ¿cómo llegaste al blog? Dejame tu comentario más abajo.