De la planificación a la acción en 5 pasos

Llevar a cabo todas las ideas que tenés es un desafio.

Todos los que tenemos un emprendimiento tenemos ideas a cada instante. Que podríamos hacer esto, que por qué no hacemos aquello y así todos los días.

¿Pensaste alguna vez en esto?

Estoy segura que sí.

Te cuento los 5 pasos que tenés que seguir para lllevarlo a cabo.

1) Hacé tu idea tangible

Esas ideas que tenés dando vuelta por tu mente, volcalas a un documento. Puede ser en un word, en un cuaderno o en un papel.

Escribir y bajar a tierra las ideas, las hace más reales y más tangibles. Es el primer momento para que evalúes si la idea sigue siendo tan buena idea como pensaste.

Es el momento de avanzar o de repartir y barajar de nuevo.

TIP; No te autocensures al momento de pensar en tu idea. Dejala que surja y no la deseches antes de tiempo. Puede convertirse en LA idea de tu emprendimiento cuando avancés con el análisis.

2) Diseñá la estrategia

Para llevar a cabo esa idea, hay que tener un plan. Tu plan es la estrategia, que va a marcar el rumbo para que durante el proceso, el entusiasmo no te lleve para otros rumbos.

¿A quién no le pasó de empezar con una idea y a los 10 minutos ya pasaste por 10 ideas más y la idea original quedó en el olvido? A mi sí.

Para diseñar la estrategia vas a tener que definir la propuesta de valor, es decir, ¿por qué es tan buena tu idea?

También es importante definir tu cliente. ¿Quién será el comprador de tu idea?

¿Hay otros que tienen ideas como las tuyas? Investigar si hay competencia es otro de los aspectos al momento de definir la estrategia.

3) Conectá la estrategia con la gestión

Respirá y sacá la cara de pánico.

Este punto es fundamental para llegar a la acción.

Se refiere a que determines cómo vas a hacer lo que dijiste en el punto anterior.

Vas tener definir cómo vas a dar a conocer la propuesta de valor de tu idea. Dependiendo de cuál sea tu negocio. Si tenes un local a la calle o es un negocio online. Si vendés productos o servicios.

En cuanto a tus clientes, es importante que definas cómo vas a gestionar el listado.  Pensá si armarás un excel con los datos de los clientes de tu idea. ¿Van a ser los mismos de tus otros productos o servicios, o van a ser exclusivos?

Y no debés olvidar la gestión de los precios. No solo calcularlos, sino también llevar un seguimiento de las ganancias que te darán y tener en claro cual es el valor.

Podés leer más sobre el valor acá y sobre las ganancias en este otro post.

4) Definí tus recursos

Ya tenés los principales aspectos definidos. Ya sabés cómo vas a llevar a cabo cada uno de ellos. La pregunta que sigue es: ¿Con qué? 

A veces la idea es grandiosa, la estrategia super bien definida y la gestión es un relojito suizo. Y ¿Pero evaluaste si tenés los recursos necesarios para llevarla a cabo?

Y cuando me refiero a recursos no me refiero exclusivamente al dinero, que convengamos es un recurso valioso. Los recursos pueden ser muy variados.

Pueden ser horas de trabajo, puede ser un espacio de trabajo, alguien que trabaje con vos, una aplicación o una herramienta indispensable.

Probablemente tengas lo necesario para llevar a cabo tu idea, pero dimensionar tus recursos te dará seguridad. Sabrás que el proyecto es viable.

5) Planificá el día a día

Llegamos al último punto. Y no por eso menos importante.

Es el punto que hará que todo lo anterior tome sentido. Es la acción en sí misma.

Organizarte tu día a día sabiendo que ahora tendrás que ocuparte de las tareas de esta nueva idea que gestaste. Porque tendrás más trabajo, más cosas de las que ocuparte y acomodarse puede llevar un tiempo.

Si seguís estos pasos, sos paciente y constante, seguramente tu idea sea haga realidad.

Tendrás ventas y te motivará para seguir innovando, haciendo lo que más te gusta: tu negocio.  

¡No emprendas!

Lo que no te contaron al momento de emprender un negocio.

Tenés ganas de por fin empezar tu propio proyecto. Ya pensaste mucho cómo sería, qué harías, el éxito que tendrías y como tu vida cambiaría de un día para el otro.

Eso, lo imaginamos y soñamos todos. Y es un buen incentivo. Ya que seguramente si el empuje del entusiasmo muchos emprendimientos no verían la luz.

Un día te levantás y tomás la decisión,  como hice yo, como hicieron muchos y como seguirán haciendo otros tantos.

Lo que no sabías hasta el momento en que comenzás a armar tu negocio, es que la frustración está a un paso y los obstáculos son parte del camino.

Te sigue como la sombra y ante el primer traspié te dice holaaa!

A mi me pasó y por eso estoy escribiendo este post. Para contarte lo que viví y que si te pasa, recuerdes que es parte de proceso.

 

La confusión te acompaña desde el momento uno.

Es así.

Estás tan, pero tan entusiasmado con tu nuevo proyecto que no sabés por donde empezar. Entonces hacés lo que estamos acostumbrados a hacer en los tiempos de internet: googlear.

A los 10 minutos ya no te parece tan buena idea, porque de golpe encontraste muchísimas herramientas para usar, muchísimos grupos de facebook para participar y otros cuantos webinars para mirar.

¿Sabías que cuanto mayor cantidad de opciones es más compleja la toma de decisiones? 

A mi me pasó.

Comencé a sentir que tenía que aprender más antes de comenzar este emprendimiento. Descubrí que no sabía de muchísimos temas, entonces asumí que tenía que seguir investigando y aprendiendo.

Hasta que un día tomé la decisión de no buscar más, y empezar con lo que ya tenía aprendido.

TIP #1: Confía en tu capacidad y en lo que llevas aprendido en tus años de experiencia. Siempre habrá cosas nuevas para aprender, pero no desvalorices tu conocimiento adquirido.

 

No sabés cómo llegar a tus clientes

Ok, ya decidiste que vas a dejar de investigar y armas tu proyecto. Ya sea un negocio online u offline, tenés todo listo.

¿Y los clientes como saben que existís?

Vuelta a la primera casilla y te tienta el Sr. Google para buscar opciones… y otra vez: miles de estrategias de comunicación, redes sociales y SEO, no sea cosa que una palabra mal puesta y los buscadores no te encuentren.

Abrís cuentas en todas las redes sociales, rápido, no sea cosa que alguien ya haya usado tu nombre del emprendimiento (porque te olvidaste de fijarte esto antes y ya tenés todo armado).

La frustración vuelve al ataque, porque sabe que en cualquier momento clauducás.

Olvidate, no le vas a dar el gusto.

TIP #2: Elegí pocas redes sociales, las que más utilicés para empezar por algo conocido. La publicidad la podes hacer de muchas maneras. No olvides que todavía se usan los folletos y la recomendación boca en boca. 

 

Al emprender es importante la confianza en uno mismo y el permitirse equivocarse.

¿Querés saber cómo afrontar los obstáculos y manejar la frustración?

No lo hagas solo. 

Y con esto no me refiero a que busques un socio para tu emprendimiento. Lo que te sugiero es que compartas tu experiencia con otros emprendedores.

Participá en foros de discusión y grupos de Facebook.

Buscá desayunos de trabajo y reuniones de networking.

Inscribite en cursos para conocer otros emprendedores.

Vas a descubrir que lo que te sucede a vos, le sucede a muchos. Que es parte del proceso de emprender y que los obstáculos se sortean.

Nutrite de la experiencias de otros y compartí tu experiencia. 

 

 

Tu cliente no es tu clon

No asumir que conocés a tu cliente es la clave.

Muchas veces me encuentro con emprendedores y profesionales que arman su estrategia de precios como si fueran ellos a comprarse sus productos o servicios.

Ya te conté sobre la percepción que tus clientes pueden tener de los precios.

Ahora te pregunto:

¿Cómo sos vos cuando ves un precio?

¿Te horrorizás porque crees que todo está carísimo e inalcanzable?

¿Te ponés contento porque eso que tanto te gustaba sale menos de lo que pensabas?

Te cuento algo que es necesario que se te grabe como un tatuaje y lo tengas presente cada vez que pones un precio: tus clientes no necesariamente actúan como vos.

Nos guste o no, las personas tenemos distintos poderes adquisitivos y nos guste o no, no actuamos de la misma manera al momento de comprar.

Te cuento un ejemplo en primera persona: prefiero siempre pagar con tarjeta de débito. Ni hablar si puedo pagar en cuotas al mínimo interés. Me resulta práctico no estar pendiente de si tengo dinero en la billetera o no en caso que me tiente con alguna compra compulsiva.

Luego, en mi emprendimiento de objetos en vidrio no dejo de sorprenderme cada vez que un cliente elije pagar en efectivo por más de ofrecerle los pagos con tarjeta.

Cuesta adaptarse a la idea, y aunque seguramente tu cliente tenga algunos aspectos iguales a vos en la personalidad, no necesariamente actuará igual que vos al momento de comprar.

Una vez más llegamos al mismo lugar: conocerlo.

¿Querés leer otra anécdota personal?

Había hecho tutores en vidrio para una feria. Uno particularmente a mi entender era concretamente feo. Era un pez, vidrios azules de diferentes tonos, pero feucho.

Llegó la feria, no lo puse a la venta porque estaba convencida que nadie lo compraría. Se vendieron los otros tutores y tenía que poner algo para hacer bulto. Saqué al feo pez.

Diez minutos más tarde una señora se enamoró del pez y lo compró.

No lo podía creer y casi que me daban ganas de preguntarle si estaba segura con lo feo que era… pero entendí que cada cual tiene sus gustos.

Y ya escuchamos por todos lados que sobre gustos no hay nada escrito.

Entonces, convencete de que tus clientes pueden pagar lo que quizás vos no puedas.

Convencete que quizás tengan otras formas de pagar que no es la que vos prefieras para tus compras.

Es importante para tu negocio adaptar tus precios y formas de pago a lo que tu cliente prefiere.

 

No estoy diciendo hacer todo lo que cada uno quiera, pero si lo que la mayoría de tus clientes prefieren.

¿Les gusta comprar por internet con pagos con tarjetas de crédito?

Existen aplicaciones que te permiten colocar botones de pago en tu página web, con las que con un simple click tienen su compra resuelta.

¿Les gusta pagar en efectivo y tocar el producto antes de comprarlo?

Concretá entrevistas personales si no tienes un local a la calle, showrooms o participa en ferias.

También es importante qué tipo de producto vendas. Si vendes zapatos quizás prefieran comprarlo, aunque tengo amigos que compran sus zapatillas online frente a la promesa de devolución sin no les queda.

Cada vez que pienses en tu estrategia de precios como si fueras vos el que va comprar, acordarte de este post y anímate a hacerlo de una manera diferente.

4 pasos para saber si tu emprendimiento es rentable

hacé un análisis práctico de tu negocio

Hay momentos es que es necesario parar y tomarse un momento para analizar tu emprendimiento.

Seguramente en el momento que lo decidas hacer, aparecerán un montón de razones por la cual no hacerlo. Tenés que mantenerte firme e intentarlo, porque es un ejercicio que será de utilidad para definir las acciones a implementar.

1- Dejá el cuaderno y la calculadora y abrí una planilla de cálculo

A muchas personas les gusta anotar todo en cuadernos, con sus propios métodos de análisis y cálculos. Es genial si sos de este tipo, pero para un análisis rápido de tu emprendimiento el Excel pasa a ser un buen amigo.

No le tengas miedo si no estás acostumbrado a usarlo. La planilla sólo hará las funciones matemáticas que vos le ingreses, aunque debo reconocer que alguna vez dije en voz alta “el excel no me suma”. Era porque mi pc estaba bloqueada y veía la cuenta siempre en cero.

Más allá de esta divertidad anécdota, puedo asegurarte que es una herramienta muy funcional al momento de hacer análisis.

¿Qué vas a hacer en la planilla?

Ordenar. Así de simple.

2- Registrá las ventas de los últimos meses

Vos elegís qué período de análisis vas a hacer. Puede ser el último mes si tenés muchas ventas y te da fiaca anotar todo. Lo ideal es que puedas hacerlo con los tres últimos meses. Si es más, mejor.

Hacé un listado con:

  • Qué vendiste
  • Cuándo lo vendiste
  • Cuántas unidades vendiste
  • A qué precio lo vendiste
  • Qué costo tiene eso que vendiste
  • Dónde lo vendiste (si tenés más de un canal de venta)

Cuanto más puedas detallar la información, mejor será para el análisis.

Muchas veces sucede que comenzás a analizar una variable determinada, por ejemplo el precio. Te das cuenta que estaría bueno cruzarlo con otra variable, por ejemplo por dónde lo vendiste y cuando lo querés hacer no tenés el dato.

Por eso es recomendable que puedas volcar a tu planilla toda la información que tengas.

3- Calcula la ganancia de cada producto

Ahora que tenés todo listado, viene la parte de empezar a hacer cuentas.

Cuentas fáciles para que le vayas tomando el gustito a los números.

Agregá una columna para saber cuánto ganaste en cada transacción, restando el precio del costo. 

Acá podés parar y hacer el primer análisis. Todas las celdas deberían darte un número mayor a cero.

En caso que encontrés que un producto da negativo, revisá primero si no es un error de tipeo. En caso que no lo sea, entonces tenés que hacer un análisis de los costos y del precio de venta.

El paso que sigue es conocer el margen total, la suma de todas tus ventas. Para eso tenés dos opciones.

La forma básica es multiplicar cada celda de la ganancia de cada producto por las unidades vendidas en ese mismo momento.

Osea, agregás una columna más y hacés el cálculo línea por línea.

La forma más rápida es usando la fórmula SumaProducto que en un solo cálculo te multiplica ambas cosas.

Las dos maneras son válidas.

4- Determina la ganancia final

Para saber realmente cuanto dinero ganás con tu emprendimiento queda hacer un último cálculo.

Debés anotar los gastos fijos que  tiene tu emprendimiento.

Y acá viene una aclaración. No siempre es fácil saber exactamente cuántos son los gastos fijos si es que trabajás en tu casa.

Hay gastos que usás para el emprendimiento y para tu vida, el más común: internet.

Así que este paso final no es para complicarte todo el análisis. Anotá los gastos que más fácil te sean identificar. Siempre será mejor que nada.

¿Cómo es el cálculo de ganancia del emprendimiento?

Al resultado del cálculo del paso anterior le restás estos gastos y voilá! Es el ingreso final que estás obteniendo de tu negocio.

Atención a un detalle: Si estás analizando 3 meses, los gastos tienen que ser del mismo período de tiempo. 

Si no conocés tus gastos fijos, el ejercicio es válido también hasta el punto 3. No lo dejés de hacer sólo porque te falta un dato.

Bonus track

¿Te acordás que al principio hiciste un listado con más datos como la fecha y el lugar?

Eso es para los análisis cualitativos de tu emprendimiento. Es decir, poder ver dónde está tu mayor ganancia ordenando o filtrando los datos.

  • Por mes de venta: encontrá si hay alguna estacionalidad de las ventas
  • Por tipo de producto: ¿será que alguna categoría se vende más que otra?
  • Por canal de ventas: si vendes online y offline, es un buen análisis para hacer

Jugá con la lista ordenándola de mayor a menor y luego al revés a ver qué encontrás.

Hay muchísimos análisis que podés hacer del negocio con estos simples datos.

Si querés una ayudita para empezar, descargate el simulador de ganancias de productos. Está pensado para analizar tres productos, pero puede servirte para animarte a las planillas de cálculo.

Simulador de precios

 

¿Cuál es la propuesta de valor de tus productos?

Para que tu estrategia de precios sea robusta, es indispensable que el valor de tus productos cumplan las expectativas de tus clientes.

En esta era de internet, ya no buscamos las palabras en el diccionario de la biblioteca. Lo primero que hacemos es abrir Google y tipear la palabra.

Hice esto y lo primero que encontré fue la definición de valor como la cualidad o conjunto de cualidades por las que una persona o cosa es apreciada o bien considerada.

Está claro que cuando pensamos en el valor de algún objeto o de un servicio que recibimos, estamos haciendo una evaluación de muchos aspectos. Puedo asegurarte que no somos del todo conscientes de que lo hacemos.

Te propongo un ejercicio

Pensá que vas caminando y parás a mirar un objeto que te llamó la atención en una vidriera.

Ya tenés la primera cualidad, ese producto seguramente tiene un color o una forma que hizo que te detuvieras. La cualidad del aspecto físico fue lo primero que te atrajo.

Parás y evalúas en mayor detalle:

¿Te gustan las terminaciones que tiene?

¿Buscás si hay otros modelos exhibidos?

Si es una prenda de vestir seguramente pensás: ¿Te la pondrías?

¿La usarías siempre o solo alguna vez?

¿Le gustaría a tu pareja o familia?

Si es un artículo para el hogar quizás pensés ¿dónde lo pondré?

¿Entrará en el mueble?

¿Me cansaré pronto de verlo o me encantará tenerlo para toda la vida?

Es muy probable que hagas muchas más evaluaciones mientras te quedás contemplando.

Luego seguramente buscás el cartelito con el precio.
Ahora bien, ya tenés un montón de aspectos que evaluaste y ves un número. Y es aquí cuando aparecen muchas reacciones distintas.

Te puede parecer que es el precio acorde a lo que esperabas, o puedes horrorizarte porque lo creas muy elevado o incluso puedes considerarlo demasiado bajo.

Cada una de estas reacciones son personales y el valor del objeto en cuestión está asociado directamente a la experiencia de cada persona.

Si en este ejercicio fuiste la que ve una prenda que considera que solo usaría para alguna fiesta y generalmente al año vas solo a dos fiestas, quizás consideres que el precio es elevado para algo que usarás una vez y no sabés si la siguiente va a seguir estando de moda.

Por el contrario, si consideraste que es algo que usarías todos los días, quizás el precio te resulte acorde.

Mismo objeto, dos experiencias diferentes.

El valor de tus productos

El valor de lo que ofreces está dado por la evaluación de tu cliente, donde vuelca su expectativa según su experiencia.

Como recién lo experimentaste, las expectativas de tus clientes cumplen un rol fundamental. Si ahora tenés cara de ¿cómo sé lo que mis clientes valoran?, vuelvo a decirte lo que te dije acá: preguntando.

Pero además de eso, tenés que definir qué tipo de cliente querés tener. ¿Un cliente que valora qué cosas? No importa si es el actual o no.

Es el cliente que a vos más te gustaría que te compre y en función de eso también definir los precios de tus productos. 

Por ejemplo, vendés artículos electrónicos. Definis que tu cliente es una persona que es vanguardista y le gusta el mundo tecnológico y está atento a las últimas tendencias.

¿Qué tipo de precio creés que espera de tus productos electrónicos?

Un precio por debajo de la media del mercado podría hacerle pensar que quizás no son originales los productos.

Un precio alto probablemente es lo que espere, cumpliendo su expectativa de que es un buen producto.

El valor percibido pasa ser crucial al momento de armar tu estrategia de precios. 

Tomate un tiempo en tu día para analizar si los precios de tus productos están acordes a las expectativas de tus clientes potenciales. Vale la pena el análisis.